AFUERA, PERO DEL MUNDO




Por Juan Carlos Lopaczuk

(Profesor de Historia y Periodista)


La salida del la Organización Mundial de la Salud (OMS), es otra decisión errónea que puede traer graves consecuencias al desarrollo de políticas sanitarias en nuestro territorio.


En este inició de febrero del 2025, el vocero presidencial Manuel Adorni anunció que nuestro país por decisión del presidente Javier Milei, abandonará la Organización Mundial de la Salud (OMS). En desacuerdo por el manejo de la pandemia de Covid-19. Resta la decisión del Congreso Nacional, hoy votando casi automáticamente todo lo que le envía el ejecutivo nacional.

En el anunció se mencionó que no permitirían más que un organismo internacional intervenga en la soberanía de nuestro país. Además, se agregó que esto no afectaría la calidad del servicio de salud de nuestra patria, ya que no poseía efectos negativos, ni positivos para los y las argentinas. Mensaje confuso si los hay, debido a que el gobierno libertario se encuentra sometido a las exigencias y expectativas económicas del Fondo Monetario Internacional (FMI), a merced del otorgamiento de un nuevo endeudamiento millonario para nuestras finanzas nacionales. 

Lo cierto es que la salida de la OMS si trae consecuencias negativas para nuestra sociedad. La salida de este organismo internacional y de su paralelo continental, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), representaría la quita del acceso al fondo rotatorio y estratégico que ahorra millones de dólares a nuestra nación por año. De concretarse esta salida, argentina no tendría más el fondo financiero que hace que en la actualidad se cumpla con el calendario nacional de vacunación. De acuerdo al informe anual de la Fundación Soberanía Sanitaria. 

En caso de que surja una nueva pandemia mundial, faltaría el apoyo internacional para la compra de insumos, equipos específicos, contratación de personal médico especializado y apoyo técnico que permita afrontar la crisis sanitaria de ocurrir nuevamente. Lo cual tiene su consecuencia similar en caso de que se de un desastre natural, ya que no tendría acceso a las unidades especiales de emergencia (OPS).

En cuanto a la aparición de nuevas enfermedades, nuestro país quedaría excluido del acceso a la información de actualizaciones patológicas y de colaboración técnica especial para el caso. También perdería las donaciones de medicamentos desarrollados para estas ocasiones. Quedando aislados de los avances científicos a nivel mundial. Lo cual tiene la consecuencia inmediata de perder la posibilidad de diseñar políticas sanitarias óptimas para la población.

La decisión del ejecutivo nacional causaría que no se puedan acceder a los datos epistemológicos y alertas sanitarios internacionales ante el surgimientos de nuevas enfermedades, epidemias, pandemias y novedades bacterianas. 

Una vez más, las decisiones tomadas a la ligera para congraciar al país del norte, pueden traer consecuencias extremadamente graves para nuestra patria. El Congreso Nacional tiene la última palabra. La esperanza es lo último que se pierde. Dicen. 





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