DE PRESTADO
Por Juan Carlos Lopaczuk
(Profesor de historia y periodista)
La debilidad del plan económico libertario y su sometimiento a Estados Unidos.
Tras la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires del 7 de septiembre se desató una tormenta financiera que llevó el dólar a superar las bandas, el riesgo país por los aires y los bonos argentinos al subsuelo. Con el agravante de un Banco Central que se vio obligado a gastar 1.100 millones de dólares en dos días para contener la zozobra del mercado.
La reacción libertaria fue correr a los brazos del país del norte. Milei buscó refugió en Trump, y pidió un préstamo extraordinario al tesoro de los Estados Unidos. Con el visto bueno de Trump, el secretario del tesoro de E.E.U.U Scott Bessent, anunció la posibilidad de una línea de swap de monedas por 20.000 millones de dólares sujeta a las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre en nuestro país.
El anunció de Bessent consiste en un mecanismo por el que dos gobiernos se comprometen a cambiar divisas, en este caso, dólares por pesos. Y donde los bancos centrales comprometidos en el acuerdo, pueden activar previo avizo a su contraparte, para posteriormente devolver con intereses. También mencionó la posibilidad de compra de deuda gubernamental mediante bonos argentinos en dólares, y un préstamo Stand-By sin fecha ni monto establecidos. Además, el Secretario mencionó la condición de exenciones fiscales para materias primas en divisas para otorgar el crédito. Bessent también se refirió al escenario post electoral del 26 de octubre y condicionó a ello la posibilidad de inversiones norteamericanas y de un plan de ayuda de pago de la deuda argentina.
Pero los verdes no vienen solo desde el gobierno norteamericano. El Banco Mundial anunció luego de la reunión Milei-Trump el otorgamiento 4.000 millones de dólares en los próximos meses. Mientras que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunció la activación de negociaciones con el gobierno argentino por 3.900 millones de dólares.
El trasfondo de estas líneas de crédito no es más que un intento por estabilizar un sistema cambiario que ha llegado a su fín y que busca sobrevivir hasta las elecciones del 26 de octubre con la esperanza de un resultado favorable para los libertarios.
Sin embargo, no es más que una ayuda paleativa a una crisis que tiene un estallido inminente del esquema cambiario y que tendrá como desenlace una disparada de la inflación real y una devaluación que maltratará nuevamente a los sectores populares.
El 26 de octubre el pueblo argentino tiene la posibilidad de expresarse en las urnas para rechazar esta política de endeudamiento y saqueo de nuestro país. El 7 de septiembre la provincia de Buenos Aires marcó el camino. Ahora le toca el turno al país entero continuarlo.




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